|
Desnutrición
 4.000.000 de niños en la Argentina no pueden acceder a la canasta básica de alimentos. | El incontenible aumento de la pobreza en la Argentina a raíz de una crisis económica sin precedentes hace que más de cuatro millones de niños menores de 14 años no pueden acceder a la canasta básica de alimentos y se conviertan en las principales víctimas de desnutrición y de enfermedades.
La desnutrición tiene dos facetas, la primaria se produce por una carencia nutritiva, y la secundaria cuando existe una enfermedad de fondo. En este aspecto se mencionan trastornos genéticos, metabólicos, inmunológicos, malformaciones, que pueden afectar el cerebro, el corazón, el riñón y el hígado, entre otros órganos.
La desnutrición se asocia en el niño con el crecimiento del peso y de la talla, siendo la repercusión en esta última recuperable sin gran dificultad si se logra una atención nutricional oportuna, no así cuando ha existido un trastorno nutricional prolongado, en que la recuperación de la talla será lenta en ocasiones, y solamente parcial.
El deterioro nutricional compromete también en forma importante y precoz la inmunidad, especialmente la celular, produciéndose así una estrecha interrelación entre desnutrición e infección.
Los niños desnutridos tendrán que enfrentar múltiples desventajas con respecto a quienes son alimentados adecuadamente. No sólo se debe a las carencias de proteínas y alimentos energéticos sino también a una ingesta inadecuada de micronutrientes, entre los que se destacan hierro, zinc, yodo y vitaminas A.
La desnutrición también disminuye la motivación y la curiosidad del niño, el coeficiente de inteligencia, retarda el desarrollo cognitivo, daña la integración sensorial, provoca un bajo rendimiento escolar, reduce el nivel de juego y de actividades de exploración e investigación, efectos que limitan su desarrollo mental y cognoscitivo.
La desnutrición se clasifica en:
- Desnutrición de primer grado o leve: pérdida de peso no superior al 25% del estándar para su edad, no es apreciable a simple vista.
- Desnutrición de segundo grado o moderada: El niño presenta una pérdida de peso de entre 25% y 40% del estándar para su edad. Al menor se le hunden los ojos, hay disminución de tejido corporal, además de lucir flojos y sin elasticidad.
- Desnutrición de tercer grado o grave: La pérdida de peso es superior al 40% del estándar para su edad. La cara del niño se hace pequeña y cobra una apariencia de viejito, sus ojos se hunden, los huesos del rostro se hacen prominentes, los miembros superiores cuelgan, las piernas, manos y párpados se hinchan y el cuerpo presenta piel escamosa, arrugada sin elasticidad.
El tratamiento de los niños con desnutrición básicamente es dietético.
Cuando se aportan de manera correcta los nutrientes necesarios para cubrir las deficiencias, restablecer las funciones normales y regenerar los tejidos de reserva, se favorece la recuperación del crecimiento físico y mental del niño en esta situación.
Una alimentación adecuada para el menor debe contener alimentos de los cinco grupos alimenticios, los cuales son:
- Semillas de cereales y tubérculos que aportan proteínas y energía,
- Legumbres que aportan proteínas,
- Frutas y verduras,
- Carne que aportan hierro,
- Leche y sus derivados como el queso, que aportan diferentes nutrientes al organismo.
Con lo desarrollado anteriormente podemos inferir que los niños están expuestos a padecer todo tipo de problemas de salud potenciados por sus defensas bajas y la ausencia de vitaminas y minerales esenciales en su organismo. También se deja en evidencia que la crisis golpea más fuerte a los niños y adolescentes, lo que es un factor de reproducción de la propia pobreza, por los condicionamientos culturales, educativos y laborales que implica criarse en un ambiente de carencias alimenticias básicas.
Teniendo en cuenta las dificultades analizadas, la Asociación Civil Santo Padre Pío se propone abordar los problemas que sufren los niños y adolescentes desde una visión educativa global, pensando en el niño como sujeto inserto dentro de los diferentes grupos sociales: Familia – Escuela – Comunidad, utilizando como metodología de trabajo el abordaje interdisciplinario de la problemática.
|